Thursday, June 18, 2009

Quiero llorar, pero no vale la pena

Hay días en que tal parece que no hay remedio. Todo sale medio mal o completamente mal, y si en esos días hay que imprimir, o mandar algo importante, seguro seguro que algo sale mal. Como hoy, después de sentirme "no muy bien" todo el día, puse a imprimir 20 brochures para la actividad de mañana, que según yo había arreglado a medio día y tenía listos para imprimir, y resulta que ahora está todo impreso, y mal.

No puedo evitar poner esto en el contexto del día, de la semana entera, y no puedo evitar sentirme frustrada por el cansancio. Es cierto que armé el brochure completo y que terminé dos pinturas, y que entrené a los niños para mañana, llamé a los artistas, hice carteles, salvé a Julián de colgarse en arte y también de no poder desfilar en la graduación, comí bien, hice algo de yoga, medité, escribí cartas, limpié la computadora que estaba a punto de estallar de tanta información, fui a la recepción de los premios de AHA (me dieron chavos y tuve que ir a retratarme, qué remedio). Hice un press release. Ya no sé ni cuanto he hecho, pero estoy cansada y me siento desanimada por el cansancio.

El alma me pide silencio, pintar, olvidarme de lo de afuera y regresar adentro. Mañana será la recepción y exhibición. Tal vez logre sentirme mejor cuando termine todo eso. No sirvo para recepciones: hay demasiado por hacer y poco tiempo para hacerlo.

Y mi mente no sabe distinguir entre el cansancio del cuerpo, los nervios y la tristeza. ¿Cuál de las tres será realmente la que me regala este nudo en el pecho precisamente hoy?

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