El mes pasado me enfrenté a un reto: me invitaron a participar en un grupo de escritura en el hospital. Es un tipo de escritura que se llama "Medicina Narrativa" o Narrative medicine en inglés. Se me pasó la hora y salí corriendo de casa tras trabajar el día entero en algo que nada tiene que ver con nada que me guste, y llegué justo a tiempo a la clase donde ya había unas cuantas mujeres esperando. Nos presentamos y presentaron la clase y el proyecto y nos dieron el tema: la pérdida.
Si alguien piensa que es fácil escribir "on the spot" está muy equivocado. No tienen más que decirte "escribe" para que se te vayan a volar las ideas a cualquier lugar menos al papel. Pero escribí algo bastante horrible que luego de escribirlo no me satisfizo en nada. Me pregunté de qué exactamente sirve escribir "siento esto y siento lo otro" y luego de escribirlo seguir sintiéndolo.
Y la pérdida, no me había preguntado nada sobre eso. No tiendo a hacerme esas preguntas. Vivo y sigo viviendo y pocas veces me detengo a mirar hacia atrás. Pero debo decir también que en los últimos dos años he mirado hacia atrás demasiado por tener muchas cosas acumuladas por nunca querer mirar hacia atrás.
No sé a quien se le ocurriría el tema. Cierto que tiene sentido en el contexto del cáncer. Pero también es cierto que ya yo fumé la pipa de la paz con Hodgkins y estamos entendiéndonos bien. Él se queda por allá y yo sigo adelante y hago lo que tengo que hacer. Estamos de acuerdo en eso. Creo que se sintió satisfecho con las narrativas, poemas, presentaciones, talleres, y todo lo demás que hice en los años pasados. Y es que el señor no tiene interés en seducirme más. Sabe que le agradezco la oportunidad de haber regresado a mi camino y sin él nada hubiera sido posible.
Así que visitar el hospital a escribir sobre pérdida no me pareció atractivo, y sin embargo, tampoco quería perder el tiempo ya que me había comprometido a asistir a la clase.
Entoces tuve una idea: quiero escribir mi futuro. Y exploraré el tema en el proceso.
Lo que yo no me esperaba era lo que iba a salir por esa mano. Pérdida tras pérdida tras pérdida comencé a mirar desde el futuro el pasado. Y yo que pensé que sólo había ganado...
Pero algo más ocurrió en el proceso. Las 20 ó 30 páginas que escribí —sí, no podía parar después de haber comenzado— las escribí desde el futuro. Yo en mi finca con Julián y los animales, desempacando las cosas de mi taller y sintiendo el campo por la mañana, el sol, el fresco del amanecer en Puerto Rico. Entonces, lo comenté con papi y a los pocos días me mandó las fotos de la tierra, mi mamá leyó el blog y me dijo que lo hicera en su tierra en Guayanilla, le dije a Raquel que se fuera conmigo y me dijo que sí! Aparecieron los trabajos que me van a dar el pronto de la compra. La idea se volvió una posibilidad.
Este es sólo el último conjuro artístico. He tenido más pero son privados. Fue así como descubrí este poder. Hice unas imágenes que me trajeron exactamente el anhelo de mi corazón. Pero no me había dado cuenta de esto hasta que leí una parte en El Secreto en que una experta le decía a un hombre que pintara la realidad que quería vivir. Entonces me di cuenta de por qué algunas cosas que yo no había pedido conscientemente pero que deseaba intensamente se me habían dado: las estaba dibujando y escribiendo.
Cuando me plantearon el tema de la pérdida me asusté, la verdad. No es que me vaya a limitar en mi creatividad pero para qué llamar tan poderosamente las cosas que una no quiere. Y sin embargo es la misma creatividad lo que puede transformar la realidad que no se quiere en la que se desea intensamente.
Raquel puso en su blog el proceso de su conjuro. No es tan distinto al mío, hay una clave universal para todo esto. Hay que trabajar con los propios medios, con las propias aptitudes, con el talento que se ama y se cultiva. Si se es escritor hay que escribirlo, si se es pintor hay que pintarlo, si se es actor hay que actuarlo, y si se cree en una religión hay que orarlo o meditarlo o rezarlo, o lo que se haga en esa iglesia. Es exactamente lo mismo, lo importante es poder tener la maestría del medio para ser capaz de conectar el ser al deseo. Si yo intentara cantar mis deseos, ¡seguramente me saldría una realidad bastante desafinada!
Hay otro aspecto que, la verdad, yo no tengo "planchao". Hay que diseñar el camino al deseo y mantenerlo presente. Hay que tomar el tiempo para soñarlo, planearlo, realizar actos simbólicos que nos acerquen al anhelo. Y hay, sobre todo, que tomar en cuenta el hecho de que como seres humanos tenemos libre albedrío y no podemos conjurar por otras personas ni para otras personas.
Una vez una persona me preguntó si yo no meditaba. Yo le dije que lo hago cuando pinto. Ella me dijo que meditar es diferente. Me quedé pensando sobre esto y sigo pensando que cuando pinto medito. No tengo maestría sobre la meditación "tradicional", pero sí se trabajar en mi mente cuando pinto porque tengo más maestría y amor por ese medio que por sentarme a no pensar. Si se trata de poner la mente en blanco o en una visualización de algo, entonces es eso lo que ocurre cuando pinto. Bueno, ocurren otras cosas también, pero vienen al tema. Creo que tras descubrir los conjuros creativos puedo finalmente llegar a una respuesta respecto a la meditación. Pintando no me duermo ni se me va la mente a soñar con "pajaritos preñaos"... ¡Creo que es una meditación más efectiva para mí!
Tengo tantos sueños por realizar que pensaba que la vida no me bastaba para eso. Pero me parece que ahora no será tan difícil. Después de todo, soñar no cuesta nada ni hay que pedirle permiso a nadie para hacerlo.
l(and ar)t
5 hours ago

1 comments:
amiga
visita mi blog cuando puedas para que leas el poema que describe la diosa que conocí en tu espacio hace muchos años. esa diosa siempre me ha guiado, es mi fuerza interior. ahora más que nunca quiero aceptarla y amarla. besos, Yari
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